Soy una respuesta, solo una, aprovéchala con la pregunta apropiada.
Existo mientras tengas dudas. En el preciso instante en el que creas con todo tu corazón haber aclarado tu incertidumbre, desaparezco. Me desvanezco porque no existo en lo que tus oídos quisieron escuchar. Luego algo dentro de ti se va confundiendo, como si una fuerza que antes te impulsara desapareciera. Y ahí mismo sucede, no sabes si has escogido la contestación que necesitabas. De todas formas ya no estoy, hace mucho que ando en mi propia excursión de signos de interrogación.
Y así vivímos, encontrando las respuestas cuando ya no se debe preguntar...
No hay comentarios:
Publicar un comentario